Archivo de la categoría: Premio Nacional de Poesía

Pigmalión – José Hierro

Soplé en tus ojos. Luego dije: ‹‹Toca
la luz, mira la vida, cara a cara››.
Alma mía, obra mía, con mi vara
hice manar el agua de tu roca.

Sé libre, alma fluvial. Ve: desemboca
en el mar vasto, canta y sueña. Para
en un remanso, una mañana clara,
donde el amor venga a besar tu boca.

Pero tú te has negado a tu destino.
Cantando huías –eras libre–, el vino
se derramaba de los odres llenos.

Y tú bebiste hasta saciarte. Ahora
no precisas de mí, mi creadora.
Eso era todo. Nada más ni menos.

Anuncios

El desanimador – Félix Grande

Ofendo, como ofenden los cipreses. Soy
el desanimador. Yo soy el que contagia
con sus besos un vómito de silencios oscuros,
una sangría de sombras. Ofendo, ofendo, amada.

He ofendido a mi madre y a mi padre con esta
tristeza que ellos nunca buscaron, ni esperaban,
ni merecían. Y voy a ofender a mi siglo
con el frío y el nunca y el no de mis palabras.

Se ofenden ante mí las risas, como deben
ofenderse los pájaros enfrente de una jaula.
Ofendo como un rostro de naúfrago en el lago.
Ofendo como un coágulo de sangre en una página.

Ofendo como ese camino que conduce
al cementerio. Como la cera ofendo, amada.
Como la cera, madre. Desanimo y ofendo,
madre, como las flores que mienten en las lápidas.

Cuestión de instrumento – Antonio Gamoneda

Ustedes saben ya que una sartén
da un sonido a madre por el hierro
y yo sé que una celesta
suena a tierra feliz, pero si ustedes
tienen a su madre en el fregadero,
no toquen, por favor, la celesta.

Yo bien podría. Comprueben
la densidad y transparencia:

“Si pudiera tener su nacimiento
en los ojos la música, sería
en los tuyos. El tiempo sonaría
a tensa oscuridad, a mundo lento”.

Lo escribí yo con estas mismas manos
pero no lo escribí con la misma conciencia.

Amo las bolsas de las madres.
Veo:
No hay dignidad sobre la tierra
como el cansancio sin pagar,
el rostro
aplastado,
la desesperación que no habla.

Dejen ustedes. Mi canto está mal hecho
como esta verdad, que está mal hecha.

Hagan ustedes la verdad mejor.
Hablaremos después aunque ya es tarde.