Archivo de la categoría: Premio Nacional de literatura

El poeta y la muerte – Nicanor Parra

A la casa del poeta
llega la muerte borracha
ábreme viejo que ando
buscando una oveja guacha

Estoy enfermo – después
perdóname vieja lacha

Ábreme viejo cabrón
¿o vai a mohtrar I’hilacha?
por muy enfermo quehtí
teníh quiafilame I’hacha

Déjame morir tranquilo
te digo vieja vizcacha

Mira viejo dehgraciao
bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh
quechame tu güena cacha

La puerta se abrió de golpe:
Ya – pasa vieja cufufa
ella que se le empelota
y el viejo que se lo enchufa

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Epitafio – Nicanor Parra

 

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo detonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

En el cementerio – Nicanor Parra

Este es el cementerio
Ve como van llegando las carrozas?

En Santiago de Chile
Nosotros tenemos dos cementerios
Este es el Cementerio General,
El otro es el Cementerio Católico.
Tome nota de todo lo que ve.

Mire por esa reja:
Esas cajas se llaman ataúdes
Los ataúdes blancos
Son para los cadáveres de niños
Reconoce esos árboles oscuros?

-Si no me equivoco se llaman cipreses.

-Perfectamente bien:
Esos árboles negros son cipreses.

-Qué le parecen los nichos perpetuos?

-Qué es un nicho perpetuo?
-Cómo que qué es un nicho perpetuo?

Lo contrario de nicho temporal.

Este es nicho perpetuo,
Esos otros son nichos temporales.

Ahí viene llegando otra carroza.
Mire como descargan las coronas
Si desea podemos acercarnos
Esa mujer cubierta con un velo
Tiene que ser la viuda del difunto:
Mírela como llora amargamente.

Las mujeres nerviosas
No deberían ir a los entierros:
Mírela como llora amargamente
Mire como se mesa los cabellos,
Ve como se retuerce de dolor?
Vamos ahora a ver los mausoleos.

Le gustaría ver los mausoleos?

-Yo no sé lo que son los mausoleos.

-Yo se los mostraré
Pero tenemos que andar más ligero,
En este mes oscurece temprano
Para no perder tiempo
Haga el favor de repetir la frase
Esos árboles negros son cipreses.

-Esos árboles negros son cipreses.

Tiene que repetirla varias veces
Hasta que se la aprenda de memoria.

-Esos árboles negros son cipreses
-No pronuncie la ce.

Los españoles pronuncian la ce,
Recuerde que está en Chile:
No pronuncie la zeta ni la ce.
Bueno, volvamos a nuestra lección
Esas pequeñas casas
Son las habitaciones de los muertos.
En español se llaman mausoleos.
Unos parecen kioskos
Otros parecen puestos de revistas.
– Pareciera que fuesen
Casas para jugar a las muñecas,
Pero son los palacios de los muertos.
En español se llaman mausoleos.
unos parecen kioskos
Otros parecen puertos de revistas.
Pareciera que fuesen
casas para jugar a las muñecas,
Pero son los palacios de los muertos.

Mire esas nubes negras.
Debemos retirarnos
Antes que se nos haga de noche:
El cementerio lo cierran temprano.

Hasta luego – Nicanor Parra

Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

Cartas a una desconocida – Nicanor Parra

Cuando pasen los años, cuando pasen
los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo sólo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,
un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!

El olvido – Vicente Aleixandre

No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere. 

Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir. 

Con dignidad murió. Su sombra cruza.

Ellos – Manuel del Cabral

Ellos no tienen lecho,
pero sus manos
son las que hicieron nuestras casas.

Ellos comen cuando pueden
pero por ellos comemos cuando queremos.

Ellos
son zapateros pero están descalzos.

Ellos nos visten pero están desnudos.

Ellos
son los dueños del aire cuando manejan alas,
mas son los limosneros del aire de la tierra.

Ellos no hablan,
tienen palabras vírgenes… Hacen nuevo lo viejo…

La mañana lo sabe y los espera…