A la sartén de hierro – Luz Machado

Blanco primero, luego renegrido
por el fuego curtiéndole la espalda.
San Lorenzo doméstico, respalda
el credo vegetal de lo nacido.

Su luna de metal enardecido,
el verdor terrenal junta y escalda;
y entre crujidos olorosos salda
las diferencias del sabor reunido.

En el ocio después, de un calvo alzado,
o mudo, horizontal, abandonado
frío en mortal quietud inexorable,

-péndulo, fruta, nota, cerradura,
península, alfiler- en su figura
una lágrima negra inexplicable.

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